Alta pastelería · Santiago
El arte del
croissant
Laminados durante 72 horas, con mantequilla AOP y paciencia de obrador. Cada mañana, una colección que se hornea en cantidad limitada.
El manifiesto
Un croissant no se fabrica. Se cultiva.
Creemos en la masa lenta, en la mantequilla que se dobla treinta y dos veces y en el horno que decide el momento exacto. No hacemos volumen: hacemos piezas que valgan la espera.
Cada croissant sale del obrador con la corteza vidriada, el interior en panal y ese aroma que ocupa toda la habitación. Eso, para nosotros, es el lujo verdadero.
Precios referenciales · Producción limitada · Sin conservantes
El obrador
El tiempo es
el ingrediente
Todo empieza la noche anterior. La masa descansa en frío, se pliega a mano y vuelve a descansar. Al amanecer, la mantequilla ya es parte de la masa y el hojaldre respira solo.
No usamos atajos ni premezclas. Harina, mantequilla, agua, sal, levadura y tiempo. El resto es oficio.
- 72 h
- de fermentación y laminado
- 32
- capas de masa y mantequilla
- 5:00
- a.m. sale la primera hornada
El ritual
La mañana
merece su pieza
Un croissant tibio pide compañía. Lo pensamos para acompañar un espresso corto, un té ahumado o simplemente el silencio de las siete de la mañana.
- Espresso Classique · Amandes
- Té negro Suzette · Matcha
- Chocolate caliente Pain au Chocolat · Kouign-Amann
“Un buen croissant se escucha antes de probarse: tiene que crujir.”
— El obrador de La Croissantería
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